Avances y expectativas en la impresión 3D de alimentos

Diseñadores e ingenieros han estado utilizando la tecnología de impresión en 3D durante años, pero sigue siendo una novedad para muchos fabricantes y artistas que descubrieron la tecnología después de que los equipos necesarios se redujeron en tamaño y precio.

La tecnología ha tenido luces y sombras. Por ejemplo en 2016 se presentó un modelo 3D de un arma de fuego que puede fabricarse usando una impresora 3D. Algo bastante preocupante pues serían construidas en plásticos, difíciles de detectar.

Recientemente un grupo de hackers filtraron los modelos 3D de los 8 modelos de llaves que usa la TSA (la Administración de Seguridad en el Transporte de EEUU) para abrir los cerrojos certificados por dicha agencia.

Este tipo de invenciones ponen en peligro la seguridad de millones de viajeros alrededor del mundo, pues cualquier persona en posesión de estas llaves podría abrir los equipajes más rápido que un cerrajero tarragona profesional.

Pero no todas son malas noticias. Ingenieros biomédicos han creado prótesis óseas a medida usando impresoras 3D y cultivos de células óseas. Se espera pronto una certificación para poder usarlas en cirugía reconstructiva.

Los artistas culinarios y la industria alimentaria son otros grupos que están deseosos de utilizar la impresión en 3D en sus obras. Esta revolución ha comenzado con simples tartas, dulces y otras rarezas artísticas comestibles, pero poco a poco se está convirtiendo en mucho más

Dulces Aplicaciones

Los experimentos realizados por 3D Systems muestran un futuro brillante para la impresión 3D de pastelería. Crearon una serie de increíbles tartas que no se podían hacer sin esta tecnología.

Esto también condujo a la creación de la máquina Chef Jet capaz de imprimir en 3D con azúcar y totalmente certificada para la producción de alimentos.


La empresa británica Cadbury está utilizando impresoras 3D a medida para crear moldes y prototipos de nuevos dulces que a menudo no serían posibles de fabricar sin una compleja línea de producción.

De esta manera consiguieron agilizar el proceso de desarrollo del producto y reducir los costes de inventar e introducir nuevos productos en el mercado.

No sólo dulces

La empresa italiana Barilla demuestra que la impresión 3D de alimentos no se trata sólo de dulces.

Junto con el instituto de investigación holandés TNO, la empresa está trabajando en una innovadora impresora 3D de pastas, capaz de producir pequeñas piezas de arte a partir de una harina de trigo duro que no se podía producir en serie con los métodos tradicionales.


El mismo instituto TNO ya ha completado un puñado de exitosos proyectos de impresión 3D de alimentos que pueden cambiar la forma en que se fabrican algunos alimentos.

Uno de los mejores ejemplos son las zanahorias impresas en 3D para residencias de ancianos en Alemania. Las zanahorias son difíciles de masticar y tragar para las personas mayores y su versión en puré no parece muy apetitosa.

Los ingenieros de TNO trituraron las verduras, añadieron un agente gelificante y las imprimieron en 3D pareciendo verdaderas. Pudieron hacerlo con guisantes y brócoli también.

El futuro

Gracias a la impresión en 3D, los cocineros y los fabricantes de alimentos podrán pronto preparar alimentos en formas, texturas y formas que antes eran imposibles, manteniendo los sabores inalterados.

Es una visión muy atrevida, pero algunos ya afirman que algún día todos tendrán su propia impresora 3D de alimentos en la cocina.